5/20/2013

2ª tarde Feria Taurina de Santa Quiteria (Almassora): Juicio de encajes taurinos en la Vila de Almassora



Informa: Patricia Rodríguez


Confeccionar una feria taurina debe ser tan complicado como hacer bolillos. A los trámites o, mejor dicho, trabas administrativas, se añaden las dificultades económicas a las que hay que hacer el salto del ángel para poder rematar un buen cartel. Un cúmulo de quebraderos de cabeza que, según dicen, podrían encontrar solución entrecruzando los hilos de los bolillos.

No sé si las peñas de Almassora conocían este remedio antiestrés mientras tejían el encaje taurino de Santa Quiteria 2013. Pero ayer, con el producto finalizado y las expectativas creadas, once colectivos tuvieron que pasar la última prueba de fuego en la segunda de feria: la aprobación del respetable.

Sin más puntillas que las que lucían la reina y damas en sus camisas de campera, los componentes de El Polp, Bocao, Gamusinos, La Pirula y Maracay optaron por cruzar los dedos a la salida del número 90 de Salvador Domecq. “Jocoso” se puso a las órdenes de Borja en la plaza Mayor y partió hacia La Picaora donde, si bien no tuvo transmisión, sí se dejó hacer por una marabunta de rodadores que aprovecharon su falta de maldad. Una rueda de reconocimiento en la que lo más destacable fue el quiebro con chaqueta de “Polvorilla”, de Vila-real.

César Palacios le dio todas las ventajas al “Clavelito” de su peña, la San Fermín, tras su primer contacto con la húmeda arena del recinto. Sin embargo, fue en él en quién se centraron todas las miradas, ya que esta era la primera vez que el recortador se ponía ante la puerta de toriles estas fiestas. El ‘caché’ sumado por el Luis Algarra -financiado también por Corb, Clafidors, Tots Tancats y l’Embolic- tras su salida de Ca la Vila bajó ya en las calles, donde divirtió a los aficionados que optaron por correrlo arriba y abajo.

No quiso ser menos el de Amigues del Bou, que se puso “Juguetón” con “Raulillo” a la rodada. El ‘feeling’ surgido en el primer encuentro con el de la peña El K-Nut se quedó en la plaza Mayor mientras el número 66 de Núñez del Cuvillo se fue a la parte alta del recorrido, dónde basó su lidia en la calle Colón, entre el Rabal y La Picaora, extremo en el que dio un susto a un aficionado.

Lo de sacar o no los pañuelos de bolillos -¡como no!- para pedir los trofeos depende ya del público. El cliente siempre tiene la razón.


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